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Linda cubana refrescandose con su abanico. Foto cortesía de 5septiembre.cu

Linda cubana refrescandose con su abanico. Foto cortesía de 5septiembre.cu

Datos fiables de los últimos 60 años sólo indican que las temperaturas en Cuba se incrementaron apenas 0,9 °C (etapa estival) y en 1,4 °C (para el siempre cálido "invierno cubano").

Lo cierto es que la conjunción de una extremada radiación solar, con los altos índices de humedad relativa, la flojedad de las brisas, más la agobiante sequía, hacen que en estos meses los cubanos y visitantes experimentemos una percepción térmica que es hasta cuatro veces superior a la temperatura reinante en el entorno.

Ello puede explicar la proliferación de abanicos de todo tipo, en las calles y locales habaneros. Nuestra desaparecida poetisa Dulce María Loynaz consideraba que "El abanico no es un accesorio, sino un todo perfecto, una obra de arte en miniatura y como tal hay que respetarla". Los hemos utilizado desde la época colonial, tanto las mujeres como los hombres, hemos empleado desde sofisticados y muy hermosos abanicos, hasta trozos de penca de palma, o de yagua, o ¡pedazos de cartón! En fin, que nos vale cualquier material lo suficientemente resistente (pero también ligero) para agitar el aire con relativo dinamismo.

En estos calurosos días vemos con agrado como la tradición y la modernidad se conjugan en las manos de las habaneras más jóvenes: el teléfono móvil y el abanico siempre están con ellas,
enriqueciendo su coqueta feminidad.

Si usted, amiga lectora, está de visita en La Habana o proyecta hacerlo en lo inmediato, le recomiendo se dote de un abanico, imprescindible para lidiar con el acentuado calor habanero. Están a la venta en muchos establecimientos de la ciudad, pero quiero recomendarle que lo adquiera en una institución que recoge y sintetiza un legado productivo nacional de varios siglos: "La Casa del Abanico", que en su doble función las hace de museo y tienda a la vez.

Allí el cliente encontrará abanicos de múltiples tipos y materiales. Los hay ilustrados con las obras de artistas plásticos cubanos, y otros que son genuinas joyas de la artesanía popular de Cuba, manufacturados en alabastro, nácar, coral, y maderas preciosas; por supuesto, también hallará un gran surtido de dimensiones y formas. Si usted no descubre allí lo que busca, y sueña con un abanico especial en cuanto a colores, tamaño, forma o tipo de tablilla, puede solicitar entonces el servicio personalizado de confección e ilustración. Las habilidades profesionales de los artesanos habaneros seguramente lo complacerá.

Detalles:
Calle Obrapía #107, entre Oficios y Mercaderes
Municipio Habana Vieja.
T: (537) 863 4452


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