El desafío del cine cubano independiente, libertario, underground, sumergido, alternativo, "por la izquierda"…

Documental sobre el grupo "Los Aldeanos".
Cuba cree que cuenta con una industria cinematográfica. Tan es así que el ente estatal encargado de esa producción tiene el rimbombante y pretencioso nombre de Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (por sus siglas, ICAIC). Sin embargo, cuando era máximo el subsidio de la URSS y los países del CAME, la producción cubana no superaba los 12 largometrajes anuales, una cifra risible si la comparamos con otras naciones latinoamericanas.
Los temas: históricos, épicos, con exagerado contenidos político ideológicos, y también alguna adaptación trasnochada-politizada de grandes obras de la literatura nacional, como "Cecilia", del cineasta Humberto Solás, que quedó debiéndole demasiado al original de Cirilo Villaverde.
Debo admitir que fueron llevados al celuloide aspectos de la realidad nacional, pero casi siempre en un tono costumbrista, con demasiados visos de comedia, como para no ser tomados en serio.
Hoy se puede se puede hablar de cine independiente por llamarlo de alguna forma, por tres fenómenos concretos: porque hay productos audiovisuales, realizadores y productoras independientes, que no dependen para nada del Estado; y no todo se puede atribuir al desarrollo que traen las nuevas tecnologías: hay mucho más que eso.
El cine independiente cubano logra un lenguaje innovador, que rompe con las rutinas y los esquemas oficiales, a partir de provocarnos de forma honesta, sincera y seria.
Es también independiente el audiovisual cubano con estás características por su forma de programación o de consumo, un tanto clandestino o underground, a través de CD, DVD o memorias flash, siempre de mano en mano. No olvidar que Cuba es una sociedad cerrada a la información libre.
De todo ese quehacer alternativo, quiero detenerme en la producción de documentales, que ha tenido un verdadero y fantástico boom en los últimos años. Así, estos creadores han emprendido el abordaje de temas que son "tabú" para el cine oficial, como es el caso de la homosexualidad en sus distintas vertientes, o el de los adolescentes y jóvenes seguidores de diferentes tendencias urbanas, como los llamados “emo”, “micky”, “repa”, y los “rasta”, por sólo mencionar algunas de estas corrientes juveniles.
Otro ejemplo positivo de la producción independiente: el excluido pero extremadamente popular entre los jóvenes grupo musical Los Aldeanos fue el centro de un reciente (y valiente) documental que nos aproximó no sólo a su ya extensa obra discográfica, sino también a sus presupuestos estéticos, éticos y políticos que para nada se avienen con los de los gobernantes de la isla. Este material fue exhibido recientemente en la Muestra Nacional de Nuevos Realizadores, evento anual oficialista que ha tenido que ceder (a regañadientes) espacios al cine alternativo o independiente.
La realidad de este momento permite afirmar que el desarrollo futuro del séptimo en Cuba dependerá de la evolución de este "movimiento" que hoy no responde a las expectativas diseñadas y a los cánones temáticos o estilísticos de los que ejercen el poder político, ideológico y cultural, y sí a una muy arraigada postura creativa irreverente y a un pensamiento con cabeza propia, actitudes y aptitudes que aplaudimos con beneplácito los que amamos el cine y a Cuba.



