Jueves, 18 de Agosto de 2011 18:29

Sabiduría popular cubana. Foto cortesía de Cubadebate.
En un comentario anterior, les contaba cómo los cubanos hemos enriquecido, cultivado y a mi juicio llevado a un plano superior, la herencia que recibimos del refranero español y africano legado por los ancestros.
Hoy quisiera abordar más detalladamente lo que el célebre humorista cubano, Eladio Secades, definió también como refranes, pero un estilo menos probervial, por lo que los consideró "refranes en mangas de camisa". Les hablo de los "dicharachos", dichos populares (pero no vulgares) repletos de sabiduría.
Los "dicharachos" son sentencias, juicios, conceptos resumidos, hasta lapidarios que se explican en sí mismos y por lo mismo nos ahorran recursos expresivos. Muchos se sustentan en elementos autóctonos, comunes para nosotros, y seguramente muy ajenos para los que no nacieron en este archipiélago. Sirvan de ejemplo los que tienen como eje a la caña de azúcar, los mangos, las yaguas de palma, las jutías, los maniseros, o a un personaje como "Chacumbele". En menor medida (pues pueden ser más universales) también existen algunos referidos al béisbol o a la siempre refrescante Coca Cola.
Qué cubano no sabe el significado intrínseco de que "la caña está a tres trozos", o cuando se comenta que "el cañaveral está encendido". Muy elocuentes igualmente son las afirmaciones en el sentido de '"coger mangos bajitos", o "a buena hora, mangos verdes", o el previsor "poner la yagua antes que caiga la gotera". Tomarse unos tragos sería simplemente "chuparle el rabo a la jutía", y para pasar a mejor vida, "cantar el manisero", o para referirse a la autoinmolación "le pasó como a Chacumbele". El deporte nacional tiene infinidad, como "botar la pelota", "se llevó la cerca", y "lo cogieron fuera de base". Y para mi uno genial, es esa síntesis magistral que establece: "el último que apague el Morro".
También recuerdo uno vinculado a nuestra toponimia: "se acabó como la fiesta del Guatao", cuando algo termina en riñas o discusiones. Los hay francamente filosóficos, como "que me quiten lo baila'o" (en el sentido de que lo ya disfrutado por una persona no se pierde), o este otro, muy vinculado al mismo principio: "a mi me matan pero yo gozo".
Los dicharachos los tenemos hasta en verso:
"Ya lo dijo quien lo dijo
Al salir del hospital:
Cuando el mal es de…
No valen guayabas verdes"
Y para finalizar, el dicharacho más breve, categórico y absolutamente internacional, que en gran medida define al cubano: "chévere".





