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Casa árabe en Cuba

Casa árabe en Cuba

A lo largo de varios siglos, el legado y la amalgama cultura de árabes, chinos, norteamericanos, africanos, españoles y franceses, formaron ese gran ajiaco, como lo definió el antropólogo Don Fernando Ortiz, que es la nacionalidad cubana. En el caso de los árabes, quizás haya que agradecerle los inicios de su emigración a Cristóbal Colón, o a los Ilustres Reyes Católicos, puesto que se especula sobre la presencia de tripulantes moriscos en los viajes de la conquista, cosa muy lógica después de tantos siglos de dominación árabe en España.

Con la posterior incorporación de mano de obra esclava a las faenas productivas en la isla, también arribaron cautivos africanos como los beréberes y los yolofes, que eran practicantes del islamismo. Muchas edificaciones religiosas y civiles, erigidas en nuestra isla durante el siglo XVII y principios del XVIII, tienen la huella arquitectónica árabe, concretamente llamado estilo mudéjar, como por ejemplo la Iglesia del Espíritu Santo en La Habana, y las casas de la calle Tacón # 4, y de la calle Oficios # 12, en el Centro Histórico de la ciudad, el cual se puede visitar.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, y hasta la primera del XX, es cuando se produce una emigración significativa de libaneses, palestinos, sirios, egipcios, libios, argelinos y yemenitas, pero el mayor porcentaje fue de libaneses; los cubanos, con esa mala costumbre que tenemos de agrupar geográficamente, los llamábamos a todos moros, y hasta polacos (aunque para nada tenían que ver con la patria de Federico Chopin), al igual que les decimos gallegos a los españoles de cualquier provincia o región ibérica.

En La Habana, la comunidad árabe se asentó fundamentalmente en la Calzada de Monte, en la que establecieron almacenes, restaurantes, dulcerías, parroquias del rito maronita, sociedades de ayuda y recreo, siempre con un evidente sentido étnico y de colectividad. También en el reparto Santa Amalia (perteneciente hoy al municipio Arroyo Naranjo) se produce un agrupamiento de cierta consideración, sobre todo de libaneses que se dedicaban al comercio minorista y a la venta itinerante, allí fundan una asociación arábiga y muchos de ellos llegaron a formar parte de la élite social de esa localidad.

Son innumerables las huellas de la impronta árabe en Cuba, así como también su aporte lingüístico al castellano y a nuestros cubanismos, también la utilización de importantes especias moriscas en la cocina criolla, y de plantas aromáticas en nuestra jardinería.

Desde el 4 de abril de 1979 la Unión Árabe de Cuba agrupa a los inmigrantes levantinos residentes en la Isla y a sus descendientes, a partir de la unificación de las Sociedades Libanesa de la Habana, la Centro Árabe y la Palestina Árabe de Cuba, que tienen entre sus fines la promoción y divulgación de la identidad, tradiciones y cultura árabes. La Casa de los Árabes de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, es otra institución que trabaja en pro de la divulgación del patrimonio cultural árabe en la ínsula, y cuenta con un museo etnográfico, así como con una exposición memorial de la inmigración árabe en Cuba.


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