Jueves, 30 de Diciembre de 2010 00:00
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Los Babalawos en la elaboración de La Letra del Año
Esa necesidad de conocer, de saber qué nos puede traer el futuro, está bastante arraigada en muchos seres humanos de todos los continentes, desde tiempos inmemoriales, ya sean éstas señales favorables o adversas. Por ejemplo, los augures del Imperio Romano se dedicaban a interpretar la voluntad divina, y predecir lo por suceder; hoy los astrólogos con sus horóscopos atraen a infinidad de seguidores.
Cuba es uno de los países que mejor conserva los rituales de la religión yoruba, traída por nuestros ancestros africanos, y dentro de ella, la Ceremonia de la "Letra del Año", es considerada como el acontecimiento religioso más importante que realizan los Babalawos todos los días 1 de enero, para determinar los episodios que durante el año sucederán en el país, con lo que pretenden alertar, minimizar o eliminar los acontecimientos negativos, tanto para la nación como para los ciudadanos que en ella habitamos. Básicamente la "Letra del Año", es un sistema adivinatorio de probabilidades, que determina la regencia de los distintos Orichás y Odus (signos) en el período.
Los Babalawos, en su ejercicio religioso, muestran absoluto respeto por la verdad, por lo que en sus predicciones estará presente igualmente su buena voluntad. Los signos del Oráculo de Ifá son interpretados por ellos en parábolas; hay ponderar la significación en las circunstancias del país y orientarse para enfrentar las situaciones negativas (Osogbos) y vivir o intentar estar en el Iré.
Lo cierto es que en Cuba muchas personas, ya sean creyentes o no, buscan en los primeros días de enero la "Letra del Año" para saber cómo "sembrar" y "cosechar", no sólo para mejor encaminar nuestra evolución económica: también para tener en cuenta las recomendaciones que hace en temas cardinales como Salud, Fenómenos y Catástrofes Naturales.
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