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CUBATAXI, taxis oficiales del gobierno.

CUBATAXI, taxis oficiales del gobierno.

Me resulta difícil aconsejarlo en este tema, no porque no lo conozca, sino por su complejidad a la hora de comprender cualquier explicación.

Pero asumo el reto, así que trataré de resumirlo y hacerlo comprensible.

Desde el aeropuerto José Martí, hacia el hotel o lugar de alojamiento, el turista o bien se traslada mediante un transfer previamente contratado, o abordando un taxi. No tiene más opciones, no circula transporte público por los alrededores.

Si el taxi es (como casi seguro, un vehículo estatal), el mismo está equipado con un taxímetro. En ese caso pueden sorprenderlo dos cosas; la primera saber que hay una tarifa más alta cuando se abandona la terminal aérea, que cuando usted se dirige hacia ella. ¿Por qué? Pues no hay una respuesta clara, descifrable: así está establecido, normado, orientado, instrumentado digitalmente.

La segunda, es que el conductor y usted negocien un precio, establezcan un acuerdo de pago, al margen del equipo que indica(teóricamente) el costo real del traslado. El taxista le ofertará (y le jurará) que es un precio inferior al de la cuota oficial, y si usted no tiene información previa, dudará, pero posiblemente terminará aceptando su ofrecimiento; ese importe, en su casi totalidad, obviamente no irá a engrosar las arcas estatales, sino bolsillos privados.

¿Esto se permite?

Hipotéticamente no, pero sí en la práctica: los inspectores (o quienes deben velar por su cumplimiento), hacen de la vista gorda y por ello reciben pagos bajo cuerda, por supuesto. Veamos ahora la otra alternativa. Aunque están perseguidos y prohibidos (también supuestamente), usted pudiera acceder a los servicios de un taxi (en este caso, sí netamente privado). Las personas que a esta actividad se dedican (hombres y algunas mujeres) son conocidos como taxistas piratas, y sobre todo como "boteros" en el léxico popular. Sus precios compiten con los oficiales y con los que están de “espalda al taxímetro”. Por supuesto, la clandestinidad de su gestión determina que no tengan ningún tipo de señalización, torre, ni nada por el estilo.

Hablemos de las condiciones de unos y otros. Los vehículos de CUBATAXI (oficiales) tienen una variada gama en cuanto a confort, unos más cómodos, otros menos; unos con aire acondicionado, otros sin él.

Técnicamente pueden considerarse en un estado aceptable. Los que operan extraoficialmente, los privados, muestran más o menos el mismo panorama en cuanto a las prestaciones mencionadas anteriormente; desde el punto de vista mecánico, yo los calificaría también como suficientes.

No hay diferencias entre las destrezas y habilidades de los conductores, ya sean de uno u otro tipo, y de forma general los choferes son amables, serviciales. No sé si decir que dominan algún idioma, pero es casi seguro que logren entenderse, comunicarse con el cliente.

Debo alertarlo: si solo acepta ser conducido por un equipo de CUBATAXI con el método del taxímetro, y no conoce la ciudad, le aseguro que llegará a su destino, a su alojamiento, por la ruta más larga que pueda encontrar el conductor, lo que se trasluce también en el factor tiempo y en el costo.

Espero que estas informaciones lo ilustren puntualmente. En un próximo comentario me propongo adentrarlo ya en los recorridos y en cómo hacerlos de la mejor forma por la Ciudad de La Habana.

> Ver Parte II


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