Viernes, 14 de Octubre de 2011 15:14

Arrastra!. Foto cortesía de http://logoshirt.blogspot.com
Como casi todos los habitantes de este planeta, los nacidos en esta isla usamos con mucha frecuencia (en el lenguaje coloquial) además de los refranes, frases hechas y modismos, dotados siempre del ingenio y de esa dinámica frescura típica de la voz popular, pero que en nuestro caso se renueva constantemente con la observación y la reflexión aguda del criollo.
El origen de algunas de de las frases es difícil de precisar, tal vez nos lleguen de España, o de diferentes regiones africanas, también hay algunas de procedencia latina (como ex profeso, a priori, a posteriori), pero lo cierto es que todas forman parte de nuestra idiosincrasia.
¿Qué cubano no ha utilizado las frases "ahogarse en un vaso de agua" o "bailar con la más fea", cuando nos referimos al enfrentamiento de una situación no tan grave, o cuando por el contrario nos corresponde asumir el reto más peliagudo?
Para calificar un problema altamente complejo, o a una personalidad indescifrable, sencillamente decimos: está "más torcido que un bejuco". La voz popular establece interesantes paralelismos: Para nosotros dragón es ese animal mitológico que echa fuego por la boca, al igual que una persona con halitosis. El vómito es una sustancia que el organismo rechaza, al igual que una persona "sangrona", de la que por igual decimos: es un "hígado". La "baba", para el cubano, no es solamente saliva espesa, es también la oratoria tediosa, poco convincente, reiterativa. "Guataca" es la azada corta, pero igualmente nos sirve para indicar a una persona servil, aduladora, o para mencionar la oreja (sobre todo las más grandes). El mango es un árbol y también su fruto, además de ser la parte por la que asimos un instrumento o utensilio, pero los cubanos usamos el término para describir a una persona (de cualquier sexo) hermosa, apetecible, perfecta, como pudiera ser la pulposa fruta.
En nuestro arte popular se manifiestan cotidianamente estas expresiones que el uso ha acreditado: podemos verlos tanto en textos de guarachas y sones, como en cuentos, poemas y obras teatrales, entre otras, que persiguen la mejor transmisión de su mensaje, en tanto reflejo del hacer y el quehacer cotidiano.





