Lunes, 12 de Julio de 2010 22:25

Fanática del Fútbol
La capital cubana, para mi alegría y regocijo, no escapó en esta ocasión el mágico embrujo que genera en todo el orbe el Mundial de Fútbol. Y esto pese a ser un deporte que no ha gozado del beneplácito y del apoyo oficial, como el béisbol, por citar un ejemplo.
Quizás sea por nuestras raíces ibéricas, o por las africanas, o por ser latinos, lo cierto es que se respira, se vive por estos días un ambiente futbolístico que nos sorprende a los que desde siempre hemos amado este deporte.
Que conste, que de esta fiebre no escapa nadie, hombres, mujeres y niños están siguiendo cada pase, cada gol, cada tarjeta amarilla, con un interés inusitado que deberían explicar los sociólogos.
Creo que los isleños, poco a poco, hemos descubierto que es un deporte colectivista, realmente bello, combinativo, que requiere de habilidades, imaginación, disciplina, entrega, y que está lleno de ón durante los 90 minutos. Tal vez sea sencillamente que lo preferimos por ser un deporte marginado estatalmente, "no oficialista"; usted puede pensar que exagero la nota, pero soy de los que considera, que entre otras muchas razones, es precisamente por eso que lo hemos abrazado con tanto calor, fervor y devoción.
Por estos días, en calles y parcelas, niños, jóvenes y no tan jóvenes, con los medios más rústicos, disputan balones (que pueden ser de cualquier deporte, no necesariamente de fútbol, y mucho menos soñar o aspirar a una legítima y controversial "jabulami"…). Los hay que visten camisetas albi celestes, o verdeamarelas, pintan sus rostros, cuelgan banderas…
Muchos bares y centros nocturnos (ahora diurnos), han habilitados televisores para que los clientes puedan seguir las incidencias de esta Copa, cobrando, por supuesto; no son pocos los cubanos han tomado sus vacaciones por estos días para vibrar al ritmo que se marca a miles de kilómetros de distancia. Hasta el céntrico cine Yara (antiguo Radiocentro, sito en calle L esquina a 23, en el Vedado), con capacidad para 1500 espectadores, cuenta con una pantalla gigante para proyectar en vivo los encuentros. Creo que eso distingue también el fútbol de otros deportes: usted puede verlo en la tranquilidad de su casa, con todas las comodidades, es cierto, pero su mayor encanto está en poder compartir las intensas emociones que vivimos con los que nos rodean, ya sean seguidores o adversarios. Y como no podemos estar en los magníficos estadios sudafricanos, colmados de fanáticos de todas las latitudes, nos decantamos por lo que puede ser un paliativo habanero: compartir y desbordar nuestra adrenalina al unísono con 20 o con 1500 personas. Eso no tiene precio, de verdad.
Le cuento que a falta de un equipo que represente los colores nacionales en esta lid (aunque no renunciamos a ese sueño y seguramente lo lograremos en un futuro no muy lejano), los cubanos asumimos como nuestros, y los defendemos con singular energía los pendones de Alemania, Inglaterra, Brasil, Argentina, España, fundamentalmente, aunque los hay que se identifican también con Italia, Holanda, Chile o Camerún.
Les aseguro, que como muestra fehaciente (e ingeniosa) de ello, no tardaremos en escuchar que una linda niña cubana fue bautizada como "Vuvuzela" Rodríguez Fajardo u otra como "Jabulami" de la Caridad Valdés Hidalgo, aunque algún lector piense que exagero. También comprobarán que no pocos varones tendrán como nombres Lionel, Oezil y Cacau, como mismo ya tenemos algunos que responden por Ronaldo moviéndose por las calles de esta ciudad, que hoy disfruta, como nunca antes, de lo mejor del fútbol mundial.





