Martes, 11 de Octubre de 2011 15:10

Tendederas en los balcones de La Habana. Foto cortesía de farm5.static.flickr.com
La Habana, una de las ciudades más impactantes que se pueda nombrar, es sin duda recordada por todo aquel que la visita. Todos sus lugares históricos y célebres, su gente afable, sus mitos y tradiciones realzan la magia que nos envuelve al conocerla.
Es muy usual ver el vaivén de sábanas, toallas, ropa de todo tipo, mochilas infantiles y las populares "tenis" (zapatillas deportivas), colgando desde lo alto de los edificios.
Este fenómeno cultural se puede explicar en la base de las edificaciones de La Habana, con patios interiores, viviendas con puntales altos, casas con deterioro en las azoteas o el simple hecho de algún vecino, que precavido al fin, decide mejor tender sus prendas de vestir en su balcón y con las persianas bien abiertas como un fiel vigilante de intrusos citadinos.
Podemos decir que forma parte del paisaje cotidiano y hasta alguno que otro poeta ha tocado sutilmente la fibra de una lira, que resuena temas tan antológicos como la archiconocida "Sábanas Blancas", canción compuesta por el cantautor Gerardo Alfonso, que no quiso dejar al viento una tradición que por derecho propio ya nos distingue en la sociedad urbana.
Forma parte del ornato público unido a la utilidad, pues refleja un modo práctico y muy sencillo de secar la ropa directamente con los rayos del sol, un sol que además en La Habana parece ser un cómplice ardiente que azota y da vida al habanero con toda su energía.
Lo agradable radica en el mero hecho de dar colores, mostrando diseños hasta sorprendentes en muchas ocasiones, para brindarnos un espectáculo que sin temor a equivocarnos, no se divisa en otros horizontes, aún en los países con los más pintorescos paisajes.





