Sábado, 15 de Enero de 2011 06:55
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Pedro Luis Ferrer, querido por varias generaciones de cubanos
Tiene 58 años, una larga y productiva carrera artística, marcada siempre por la popularidad y la calidad de su obra. Según sus propias palabras él hace "arte desde el arte", aunque no se plantea que sea para "satisfacer todos los gustos", en tanto "el arte no da respuestas a quienes no le preguntan, y eso es lo que cuenta". Pedro Luis es de los que piensa "que la obra de arte no solo satisface necesidades, sino que también las crea".
Se define así mismo como "un artista cubano, pero ni siquiera tengo un compromiso estético con el proceso de la cubanía. Esos son valores muy manipulados y hasta vilipendiados. Yo soy el cubano que quiero ser”.
Pero igualmente se considera "un emigrante eventual, lo que significa que vivo en mi país, pero gano el dinero trabajando en el extranjero, si no, no podría ni comprar equipos y ni siquiera repararlos", y añade que "preferiría ganar ese dinero en Cuba, pero no se puede por muchas disposiciones o mejor dicho indisposiciones administrativas"; para que se haga una idea, Pedro Luis Ferrer aparece en el catálogo del Centro Nacional de Música Popular, por el que devenga $ 500.00 CUP mensuales (unos $20.00 CUC, el peso cubano convertible), y un juego de cuerdas de guitarra pueden costar $ 100. CUC.
En Cuba, en dos años, sólo ha sido programado oficialmente para actuar en seis conciertos. La razón es muy clara: dice ante el público lo que piensa, "lo que yo creo que debo decir", por eso, aclara, "cuando me dan un chance digo lo que pienso y hago los conciertos como los quiero hacer".
Pedro Luis se ha acercado a su realidad social, y lo ha hecho sólo asumiendo su compromiso como creador independiente, al punto de no considerarse "prisionero de nada, ni siquiera de lo que estoy haciendo ahora".
Temas antológicos tiene muchos: "Mariposa", "Romance de la Niña mala", "Inseminación artificial", "Cómo me gusta 'hablal' español", "Al que le sirva el sayo", "Son de la suerte esdrújula", "Ciento por ciento cubano", "Marucha la Jinetera", "Abuelo Paco", "Él tiene delirio de amar varones", "Amigo Palero", "La Habana está poblada de consignas", "Todos por lo mismo", "Cadena de pájaros", "El Caballero de París", "Carapacho pa' la jicotea", por sólo citar algunos.
Este valioso y valeroso autor suscribe la máxima de los asiáticos en el sentido de que "el artista es el trueno y el pueblo es el viento", por lo que él tiene "la capacidad de hacer música y hay muchos medios de hacerla llegar a las personas. Tendrían que editar una ley que prohíba escuchar mis canciones".
Por sus posiciones, Pedro Luis Ferrer está prácticamente excluido de los grandes escenarios, además sin casi ninguna promoción. Acostumbrado a esta realidad declaró que le satisface presentarse "en el pequeño teatro, el café concierto, el patio de una casa. Me gusta el pequeño espacio, la intimidad incluso para lo festivo. Nada como cantar directamente para un grupo de amigos y familiares".
Cuando Usted visite La Habana indague, averigüe, investigue en cúal de estos posibles espacios está actuando Pedro Luis Ferrer, y así podrá comprobar su calidad e hidalguía.





