Siendo Cuba una colonia del reino de España, uno de los cargos con más poder e importancia en la Isla era el de Intendente.
Un criollo, alguien nacido en La Habana, ocupó y desempeñó brillantemente ese puesto: me refiero a Claudio Martínez de Pinillos y Cevallos, segundo conde de Villanueva.
Porque eso es ante todo, este señor que responde al nombre de Dionisio de Jesús Valdés Rodríguez, pero que es internacionalmente conocido por el sobrenombre con el que los cubanos llamamos a los bautizados como Jesús: Chucho Valdés.
Su figura aún recorre la ciudad, transita por los más diversos puntos. Puede vérsele en la Habana Vieja, en Cojímar, o San Francisco de Paula. También en hoteles como el Nacional o Ambos Mundos. O bebiendo su daiquiri (sin azúcar) en El Floridita, o su Mojito en La Bodeguita del Medio. Alto, corpulento, canoso, desenfadado siempre, bohemio, Ernest Hemingway sigue vivo en una ciudad que lo acogió y que él hizo también suya.





