Alcance Media Group
(0 votos, media 0 de 5)
Emilio Roig de Leuchsenring

Emilio Roig de Leuchsenring

Creo que no hay habanero que haya vivido en la primera mitad del siglo XX que no haya conocido a este otro apasionado citadino, a Emilio Roig de Leuchsenring, cariñosamente llamado Emilito por los moradores de esta urbe. Pero inclusive lo fue, también más allá del ámbito de la capital, pues en esas décadas, cualquier cubano medianamente informado acerca de la vida cultural de la Isla, sabía quién era Emilio Roig de Leuchsenring.

Esta personalidad aparecía frecuentemente reseñada en crónicas y fotografías en la llamada prensa plana, mientras que su prolífica producción de ensayos y artículos sobre temas históricos, políticos, culturales y sociales siempre contaban con amplia cobertura en esos propios medios de difusión.

Nace en La Habana el 23 de agosto de 1889, y con 28 años de edad se gradúa  como Doctor en Derecho Civil y Notario, aunque ya se había iniciado en los quehaceres periodísticos con apenas 16 años, y a lo largo de su intensa vida fue director o vice director de varias publicaciones. Por su vehemente actividad en el campo de la historia en 1935 fue designado Historiador de la Ciudad de La Habana, responsabilidad que implicaba igualmente la dirección del Archivo y del Museo de la Ciudad, cargos que desempeñó brillantemente hasta su muerte en 1964. Respondiendo a su iniciativa se crea en 1936 la Oficina del Historiador de la Ciudad, de cuya organización se hizo cargo, encargándose además de las ediciones de los Cuadernos de Historia habanera, de las Actas capitulares del Ayuntamiento de La Habana y de la Colección histórica cubana y americana.

En 1940 funda la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales, y fue promotor de instituciones como la Junta Nacional de Arqueología y Etnología y la Comisión de Monumentos Históricos.

Emilio Roig sobresalió y es recordado por su capacidad y su seriedad intelectual, por su serena y amable caballerosidad, por su generosidad, y por la enorme dedicación con la que emprendió los más variados proyectos vinculados a la cultura nacional, empresas a las que supo incorporar a muchos artistas e intelectuales con filiaciones de todo tipo.

Los habitantes de esta ciudad, y los que la visitan en la actualidad debemos recordar a esta personalidad, pues gracias a sus estudios e investigaciones, a su encomiable gestión, a los muchos años de paciente y sistemática búsqueda, hoy podemos acceder a conocimientos de La Habana en general y del Centro Histórico urbano, con sus innegables valores arquitectónicos e históricos. Y agradecidos también debemos estarle a Emilito por su intensa labor de salvaguardia de los valores más auténticos del patrimonio material y espiritual de toda la nación, y muy especialmente de su ciudad capital, de la siempre hermosa Habana.


blog comments powered by Disqus