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Tradición y buen café en El Escorial

Tradición y buen café en El Escorial

Para degustar a plenitud un excelente café cubano, no hay mejor lugar que El Escorial, residencia situada en una de las esquinas de la Plaza Vieja habanera. Cerca de 60 recetas de grano cien por ciento cubano, traído de las lomas del Escambray — macizo montañoso — ubicado en el centro de la isla, se ofertan en este local, el cual sobresale por  su exquisita decoración, muy a fin con este líquido oscuro y de aroma hipnotizante. El ambiente, abundante en tonos ocres distribuidos en mesas, suelo y techo — este último ambientado con piezas de hierro y madera — se complementa con una iluminación amarillenta y sutil que completa un decorado cálido y elegante.

El grano es tostado y molido a diario dentro del establecimiento. Los clientes pueden complementar sus sentidos con el proceso de elaboración y confección de las más increíbles ofertas de su carta menú, rica en variedades y mezclas de esta bebida estimulante. La infusión se sirve fría, caliente, con helado, canela, cremas de whisky y leche, entre otras. Nombres sugerentes como Miss Ochún (con añejo, licor de plátano y crema de leche), Bombón Borracho (con leche condensada y añejo) y el propio Café Escorial, especialidad de la casa (con crema de leche, crema de whisky y canela), satisfacen los más exigentes caprichos de la clientela. Tampoco faltan los tradicionales como el Expreso, Americano, con leche, Capuccino o Bombón, acompañados de pastelería internacional y sándwiches; todos, cada uno en su tipo, son una verdadera delicia. También se ofertan cocteles fríos, postres, helados, además de refrescos nacionales e importados.

En pequeñas vidrieras, empotradas en sus paredes de ladrillos, el consumidor puede encontrar y adquirir suvenires artesanales y café molido "El Escorial" en su embase de cartucho tradicional, listo para consumir en sus hogares o regalar a familiares y amigos.

Artistas de la plástica en Cuba han aportado mucho de su obra a este sitio, y han hecho de él un lugar acogedor y dinámico. Cafeteras, coladeras y máquinas tostadoras de increíbles proporciones, formas y texturas, dan riqueza expresiva al espacio, sugiriendo temáticas que perpetúan la vigencia del café en todos los tiempos.

Abierto todos los días, desde las 9 am. hasta las 10pm., el servicio se extiende desde el interior del Café, traspasa sus portales coloniales y las mesas llegan a ocupar una esquina de la plaza donde se sitúa la sede, lugar emblemático en el se disfruta del sol y la fresca brisa del trópico. Visitarlo es una oportunidad única en La Habana, pues sus olores y sabores permanecerán en el paladar de todo el que lo frecuente.


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