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El Vedado: Capital de la Capital

El Vedado: Capital de la Capital

Muchos visitantes se hospedan actualmente en el sector habanero del Vedado, ya sea en magníficos hoteles como el Melía Cohiba o el Nacional, o en confortables casas particulares autorizadas oficialmente a desempeñarse en el alojamiento turístico.

Pero hace unos siglos el cuento era otro, puesto que esta zona era un área boscosa, tupida, escarpada en su extensión, difícil de vigilar y controlar, circunstancias que fueron aprovechadas más de una vez por corsarios y piratas para acceder a la ciudad con relativa facilidad y prácticamente sin encontrar resistencia. Por eso el Cabildo habanero acordó el 10 de diciembre de 1565, prohibir terminantemente el paso, así como obstruir los senderos y trillos que atravesaban esa extensa zona, a riesgo de que los infractores fueran sometidos a muy severos suplicios: desde “50 pesos” de multa y “cien azotes”, hasta ser “desjarretado de un pie” (inacpacitar a una persona cortándole los tendones del pie).

Eso explica su nombre, un sitio prohibido, “vedado”.

Su desarrollo como área residencial se inicia sobre todo con el cese de la dominación colonial española en 1898 y con la fabricación del Malecón a principios del siglo XX, por las autoridades norteamericanas de ocupación; además contaba con una excelente fuente de materiales de construcción, como las canteras de San Lázaro. La consecuente entrada masiva de capital norteño, el acelerado proceso de urbanización que trajo la construcción de edificios, paseos y parques, el funcionamiento de una red de tranvía eléctrico en La Habana, y las nuevas tecnologías constructivas, fueron otros factores que potenciaron el auge de sectores periféricos de la ciudad, como Miramar, Marianao y lo que es el Vedado de hoy.

Con toda la razón se le llama “Capital de la Capital”, pues en este municipio radican casi todos los ministerios y organismos del Estado, más de un centenar de empresas, la Universidad de La Habana, un gran número de hospitales, así como infinidad de instituciones culturales y deportivas, centros nocturnos, galerías y museos. Desde el 31 de octubre de 1976 esta región oficialmente fue nombrada como municipio Plaza de la Revolución, pero les advierto amigos lectores, que es muy raro escuchar a un habanero decir: "voy a tomarme unos tragos hoy en Plaza de la Revolución", pues resultaría un tanto incongruente hacerlo en el lugar de los actos y concentraciones políticas, ¿no lo cree?

Por eso seguimos y seguiremos siempre invocando con orgullo, al Vedado, que ya no está vedado para nadie, ni para locales ni visitantes.

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