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Pórtico a la entrada del Barrio Chino de La Habana.

Pórtico a la entrada del Barrio Chino de La Habana.

Varios lectores me han pedido que aborde y precise sobre estos términos, que necesariamente utilizo mucho cuando escribo sobre la
Ciudad de La Habana.

Y es que no siempre coinciden con sus concepciones, o en cómo se aplican en sus respectivos países, lo que es lógico por demás.

Sin entrar en definiciones más o menos académicas, para los habaneros el barrio es un espacio de suelo urbano que se identifica por uno o varios denominadores comunes, ya sea económico, social, topográfico o arquitectónico, que genera a su vez en sus habitantes un muy cohesionado y definido sentido de pertenencia y de integración cultural. Es precisamente en el barrio donde transcurre la cotidianidad de una gran parte de su población, ya sea en los espacios públicos y de beneficio colectivo, o disfrutando de sus fiestas, o fomentando sus tradiciones.

Para los habaneros el barrio no necesariamente está ubicado en zonas extrarradio de la capital, por el contrario, muchos barrios famosos de La Habana, como Jesús María, Cayo Hueso y Los Sitios están enquistados en el más estricto centro urbano de la capital cubana.

Cierto es que también los hay más alejados del foco central, como Pogolotti, Santos Suárez, Buenavista y Lawton, pero todos forman parte indisoluble de la gran ciudad. Leo que en otras urbes latinoamericanas, como en Caracas, sirve para designar  zonas deprimidas de la villa, con viviendas precarias, carencia parcial o total de servicios básicos, como las favelas brasileñas, o los barrios de chabolas de España, o las villas miseria de Argentina. Esto es aplicable parcialmente a algunos barrios habaneros, como El Fanguito, La Timba o El Romerillo que tienen casas improvisadas y están superpoblados, sin concepciones urbanísticas.

Tuvimos también en La Habana, sobre todo hasta más o menos la primera mitad del siglo pasado, barrios como el llamado de Colón (entre otros), donde existían negocios dedicados al oficio más antiguo del mundo. Pero ojo, que no todas las personas que en ellos residían estaban vinculadas a estos quehaceres.

Otro barrio significativo de La Habana, como el de otras muchas ciudades, capitales o no, es el Chino, en el que habitaban muchos asiáticos, y que contaba con muchísimos centros gastronómicos, lavanderías, imprentas y hasta cine teatro. Actualmente allí quedan muy pocos supervivientes orientales, pero la zona conserva vitalidad en la esfera comercial y gastronómica. En otro comentario les hablaré en detalle de esta zona tan peculiar.

Barriada también se utiliza en La Habana, pero muy excepcionalmente, siempre en función de sinonimia con barrio, y nunca con sentido excluyente ni despectivo.

Cuando en la capital de los cubanos nos referimos a reparto, lo hacemos con un sentido equivalente (al de otras latitudes) con urbanización;  son demarcaciones residenciales muy al estilo norteamericano, que fueron construidas para familias de toda la gama de clase media, con jardines, portales, áreas verdes laterales, patios, garaje para el vehículo, buena distancia entre edificaciones, etc. Repartos habaneros con estas características tenemos al Casino Deportivo, Víbora Park, Fontanar, Nuevo Vedado y Bahía, entre otros.


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