Martes, 03 de Enero de 2012 00:00

La calle obispo es una de las mas concurridas de la Ciudad.
Samuel Hazard describió calle Obispo en su obra "Cuba a Pluma y Lápiz" (1871) como un "cuadro de vida y movimiento". Y claro, Obispo es una de las calles más antiguas de la capital cubana, tan añeja casi como ésta última, y a mi juicio, la principal de todas las que recorren La Habana Vieja.
Su estrecho trazado comienza en la bahía y transcurre atravesando doce calles linealmente, hasta la avenida de Monserrate, donde está ubicado el Restaurante Floridita. A lo largo de los siglos ha sido conocida o nombrada de varias formas: San Juan, del Consulado, de los Plateros, calle de su Señoría Ilustrísima, del Obispado, hasta que en 1810 se le nombra calle del señor Obispo, que abreviándose llega hasta el día de hoy como simplemente Obispo. Aunque en 1905 las autoridades habaneras la titularon como Pi y Margall, por ser un nombre tan ajeno en 1936 el alcalde de turno la restituyó como Obispo.
La posición espacial de la calzada la convirtieron—prácticamente desde sus orígenes y hasta el día de hoy—en una diversa y extensa galería comercial, que disfrutan igualmente habaneros y visitantes. A partir del establecimiento de la República en 1902, Obispo acoge una serie de establecimientos financieros, nacionales y extranjeros, incluso el tramo donde es encontraban estas oficinas llegó a conocerse como "el pequeño Wall Street habanero", con sus majestuosos edificios que aún se conservan.
A mediados de la década del 80, Obispo se transforma en un boulevard del pasado siglo, con el propósito de unir peatonalmente el puerto con la calle Galiano. Desde 1993 y hasta la actualidad, esta vía y sus edificaciones han estado sometidas a una constante y respetuosa reconstrucción y rehabilitación para frenar el fuerte proceso de deterioro que acusaban. Obispo es hoy, como lo fue antaño, una de las calles más populosas y activas de la urbe. Es un microcosmos formidable: sede de proyectos culturales, librerías, restaurantes estatales y privados, cafeterías, museos, galerías de arte, ministerios, establecimientos comerciales, hoteles… hasta un larguísimo etcétera.
Otra de las ventajas de la calle/boulevard Obispo es que, le permite al transeúnte desplazarse caminando desde y hacia lugares claves de la ciudad, en relativamente pocos minutos. Evidentemente es un céntrico lugar de paseo, esparcimiento y distracción familiar, que le permite al nacional y al turista conocer más La Habana Vieja, Patrimonio Cultural de la Humanidad, y que revitaliza la imagen de la ciudad.





