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Edificio Bacardí.

Edificio Bacardí.

Una muy singular edificación de 8 plantas puede encontrar usted en la calle Monserrate # 261 entre San Juan de Dios y Empedrado, en el municipio Habana Vieja.

Es un ejemplo constructivo total del refinado estilo Art Deco, una corriente artística muy de moda en la década de los años 20 del pasado siglo, y que fue inaugurado precisamente en 1925 como sede de la empresa productora del ya entonces muy famoso Ron Bacardí.

La compañía de bebidas alcohólicas había sido fundada en Santiago de Cuba en 1862 por el emigrante catalán Don Facundo Bacardí Massó. Fue concebido por los arquitectos Esteban Rodríguez Castells, Rafael Fernández Ruenes y José Menéndez.

 Quería su entonces propietario, Emilio Bacardí, una instalación majestuosa para la casa matriz de su negocio, pero en La Habana de principios del siglo XX no encontró el inmueble adecuado, con las condiciones requeridas: decide entonces levantar uno nuevo y absolutamente diferente.

El presupuesto ejecutado tampoco tenía parangón en esa época: alrededor de 400,000 pesos. Fueron importadas desde la lejana y siempre fría Noruega planchas de mármol rojo vino para la ornamentación de la planta baja, color alegórico al de las primeras mieles de caña de azúcar utilizadas para producir su característico ron, mientras que en los niveles superiores el decorado básico es con losetas de tonalidad amarillo brillante, que nos recuerdan los exquisitos rones que están entre los blancos y los dorados.

Los elementos estructurales superiores, la planta alta como tal y la torre, están caracterizados por su provocador diseño en el que se alternan franjas marrones y azules con lustrosas secciones doradas. Un murciélago de metal, símbolo de esta empresa, corona la cúpula de la edificación, que fue en esos años, y durante mucho tiempo, el punto más alto de toda Cuba.

Como toda obra humana, tuvo feroces y mordaces críticos. Muchos coterráneos de Bacardí elevaron sus voces y atacaron la novedosa y para ellos estrafalaria arquitectura del edificio, que nada tenía que ver con las tradiciones mudéjares que debían defender los hijos de la Madre Patria. Llegaron a bautizarlo, a nombrarlo despectivamente como "El Pirulí de La Habana"; el pirulí es una golosina muy popular y de bajísimo costo, elaborada con azúcar a punto de caramelo.

Les cuento un poco más: eran evidentemente muy apegados a la arquitectura de vanguardia los propietarios de la Compañía de Ron Bacardí , pues en 1957 encargaron al famosísimo arquitecto Mies van der Rohe que proyectara la nueva sede de sus oficinas en la oriental ciudad de Santiago de Cuba.

El proyecto elaborado por van der Rohe para  Bacardí está basado en el uso de amplias plataformas, de las plantas cuadradas, las retículas ortogonales, los cerramientos retrasados respecto de la estructura y los apoyos cruciformes, con lo que respetaba así su postulado de que “menos es más”. También aplicó el principio de "planta libre" y el de "espacio fluido", que produce una relación visual entre el espacio interno y externo. Fue concebido para edificar en un solar esquinero entre la Calle Segunda y la Carretera Central o la Avenida de los Libertadores, de esa ciudad caribeña, y no se ejecutó por que la marca dejó de operar en Cuba en 1959.

El Edificio Bacardí actualmente está dedicado al arrendamiento de espacios para oficinas de empresas, y cuenta con 2 281 metros cuadrados para este menester, y es muy accesible por su cercanía al Parque Central, a varios hoteles, y a innumerables centros comerciales, turísticos, culturales e históricos de la capital cubana.

Si le atrae la arquitectura o el ron, o ambas cosas, no deje de visitar este lugar.