Alcance Media Group
(1 voto, media 5.00 de 5)
El Capitolio de La habana

El Capitolio de La habana

Situado en el centro de la capital de Cuba, entre las calles Prado, Dragones, Industria y San José, se erige, monumental, el Capitolio Nacional de La Habana. Inspirado en el clásico capitolio romano, este edificio fue inaugurado el 20 de Mayo de 1929 bajo la dirección del arquitecto Eugenio Raynieri Piedra, en el período de gobierno de Gerardo Machado.

En aquel entonces, el inmueble fue destinado a albergar y ser sede del cuerpo legislativo de la República. En la actualidad funciona como sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y de la Academia de Ciencias de Cuba.

Abierto al público como museo, este coloso atrae a millones de personas de todo el mundo, pues está considerado como la construcción más compleja, no sólo de la arquitectura habanera, sino de todo el país.

El pórtico central, de magníficas dimensiones, es sostenido por 12 columnas jónicas de granito y frente a él se extiende una escalinata monumental de 55 peldaños.

A ambos lados de la gran escalera hay dos estatuas de bronce, obras maestras hechas por el artista italiano Angelo Zanelli: La Virtud Tutelar del Pueblo y El Trabajo, de 7 m de altura y 15 toneladas de peso cada una.

El salón de los pasos perdidos

El salón de los pasos perdidos

La cúpula fue en su momento la quinta más alta del mundo, con un diámetro de 32 m. Debajo de ésta, se alza, imponente, la escultura de La República, obra del propio Zanelli; hecha en bronce, con 15 m de altura y 30 t de peso, inspirada en una modelo habanera y la segunda más grande del mundo bajo techo hasta su año de publicación.

Además de la estructura en sí, el lujo y la ostentación de sus interiores, resulta muy atrayente. Es extraordinaria la inmensa variedad y riqueza de materiales que fueron empleados en su construcción y en la terminación exhaustiva de cada detalle dentro de sus salas, como el mármol utilizado en pavimentos y esculturas, la caoba en puertas, ventanas, estrados y estantería; la lamparería, apliqués, candelabros; las pinturas murales; las decoraciones y molduras de los falsos techos y paredes, entre otros muchos pormenores opulentos que deslumbran a todo el que traspasa sus umbrales.

Un diamante de 25 quilates fue colocado bajo la cúpula del Capitolio y hoy se exhibe una réplica en su lugar. Por cuestiones de seguridad, tras un robo sufrido en el año 1946, el brillante original se guarda actualmente en la caja fuerte del Banco Central de Cuba. Además de su valor como joya, el diamante tiene un valor simbólico, pues marca el punto cero de la red de carreteras cubanas que se construyeron a partir de ese momento.

Una jornada no bastaría para disfrutar de un mausoleo tan imponente y conmovedor. Pero el mejor recuerdo que pueden llevar a sus casas cubanos y extranjeros que lo visiten, es posar frente a cámaras increíbles que conservan la huella de muchos años. Una instantánea tomada por estas reliquias históricas, en la gran escalinata del Capitolio Nacional, constituye un recuerdo tangible y encantador, prueba de que una vez usted puso sus pies en el edificio más suntuoso y atrayente de Cuba.


blog comments powered by Disqus