Miércoles, 28 de Septiembre de 2011 13:11

Necropólis de Colón en La Habana, Cuba. Foto por L.Calvo.
Mi padre siempre comentaba que el esplendor y la magnificencia de un cementerio, descubría más de la categoría y clase de una ciudad (y de sus habitantes), que cualquier dato y estadística conocida.
Creo que esa teoría paterna se corrobora cuando uno visita y conoce la habanera Necrópolis de Colón, apreciado como el mayor camposanto del continente americano, y uno de los tres más extensos y vistosos del mundo, después de los de Staglieno en Génova, y el de Montjuic en Barcelona.
Cuando usted recorre sus calles y lotes, tal parece que transita por inmensos y múltiples roqueríos cincelados a cielo abierto, de finísimo mármol de Carrara y de vistosos granitos. Por ejemplo, el conjunto escultórico que corona la portada tiene 34 metros de largo y 21 de alto, tallado en el mejor mármol italiano. Imponentes son también los panteones, y muy variados los estilos arquitectónicos y materiales empleados para erigir los mausoleos en los que proliferan las columnas y cúpulas, así como los vitrales y arcos, aunque también hay modestas y sencillas construcciones funerarias.
La construcción del cementerio comenzó el 30 de octubre de 1871 y concluyó el 2 de julio de 1886; tiene una extensión de 57 hectáreas y es el más importante del país, además de haber sido declarado declarado Monumento Nacional de Cuba desde 1987.
Aquí reposan los restos de infinidad de personalidades relevantes en todos los campos del quehacer humano, como Amelia Goire de la Hoz, una habanera de la alta sociedad fallecida en 1901, que ha sido considerada desde entonces en la mitología popular como "La Milagrosa". Cada año miles de personas acuden a su tumba para rogar favores y pagar promesas, por lo que su sepulcro siempre está desbordado de flores y ofrendas. Pero no sólo cubanos hay en este cementerio, sino que también fallecidos en La Habana, como es el caso de los marineros norteamericanos que fueron víctimas de la explosión del Maine, acaecida en febrero de 1898.
La Necrópolis de Colón está incluida en varias excursiones realizadas por las entidades turísticas, para que los visitantes puedan conocer de primera mano esas historias de La Habana que sólo pueden rememorar nuestros muertos con su mutismo.
Detalles:
Necrópolis de Colón
Calzada de Zapata y Calle 12
Vedado.





