Martes, 10 de Enero de 2012 17:08

Estatua central de Carlos Manuel de Céspedes, Plaza de Armas. Foto gentileza de euskonews.com
Histórica, hermosa, así es la habanera Plaza de Armas, que acoge al sitio fundacional de la capital cubana, El Templete.
La también conocida como Plaza Mayor, antaño fue el centro de la vida política y social de la Villa de San Cristóbal de La Habana en los siglos de la dominación colonial hispánica; el lugar donde radicaba el poder y se daban a conocer las leyes y las novedades que llegaban de la metrópoli. Actualmente es un fuerte polo de atracción turística y un área de dinámico movimiento cultural.
No sólo El Templete conforma su valioso perímetro, también lo integra el antiguo pero siempre majestuoso Palacio de los Capitanes Generales, donde actualmente radica el Museo de la Ciudad de La Habana. También se encuentra el Castillo de la Real Fuerza, primera fortaleza construida en Cuba que ostenta en su torre más elevada una de las más famosas veletas que existen, la Giraldilla, y que en nuestros días ampara al Museo de la Cerámica Artística. En otro de sus laterales se asienta el colonial Palacio del Segundo Cabo, hoy sede de editoriales cubanas y de los tradicionales y concurridos Sábados del Libro.
Remata este fabuloso y encantador rectángulo de la plaza, la que antes fuera la mansión de los Condes de Santovenia, y que ahora es uno de los alojamientos más lujosos y demandados de La Habana: el Hotel Santa Isabel, que ha sido frecuentado en sus dos visitas a La Habana por el ex presidente norteamericano James Carter.
La Plaza de Armas fue restaurada en 1935 y también en años recientes, para devolverle su forma original: en el centro se erige la estatua del considerado por los cubanos como Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, rodeado por cuatro fuentes, cuatro palmas reales (nuestro árbol nacional) y cuatro miraguanos.
Si no ha programado su visita a este lugar, le recomiendo que lo incluya en su próximo recorrido, y cuando allí acuda seguro se acordará de mí.





