Viernes, 25 de Marzo de 2011 17:43

Entrada al túnel de la Bahía
"… vamos al túnel mi vida, vamos al túnel mi amor…"
Así dice la letra de un popular cha cha chá de los años 50, compuesto por el desaparecido maestro Enrique Jorrín, que encierra la fascinación, la curiosidad y la alegría que generaba en los habaneros de entonces, el hecho de contar con tres túneles subacuáticos en la ciudad, los que contribuyeron al desarrollo de la economía y el transporte capitalino, así como al necesario ensanchamiento de la urbe.
El primero de ellos fue el túnel de la calle Línea o del Almendares, inaugurado a mediados del año 1953 y proyectado por ingenieros cubanos exclusivamente. El objetivo principal de este proyecto fue la conexión vial entre los municipios de La Habana y Marianao. Su diseño permite una capacidad de 2 500 vehículos por hora.
El segundo en cronología fue el que conocemos como túnel de la Bahía, que abrió sus sendas al tráfico en 1958, resultado de la colaboración de peritos cubanos, franceses y norteamericanos. Con esta importante obra, el desarrollo de la zona ubicada al este de La Bahia vio su oportunidad de desarrollo y expansión en la Urbe capitalina. Con cuatro pistas de 3.35 mts. cada una y 7.33 mts. de largo, la longitud total del túnel es de 1.600 mts.
Las experiencias de construcción con estos dos túneles permitieron que el conocido túnel de Calzada, concluyera en apenas 16 meses, en Mayo de 1959, con el mismo concurso técnico. Con la construcción de este proyecto se sustituyó el Puente de "Pote", construido en 1919, se embellecieron las zonas colindantes y se acondicionó el puente de la calle 1, conocido como Puente de Hierro.
Muchas han sido las inunduaciones que han sufrido los túneles de La Habana, producto de los Ciclones y Tormentas que son comunes en determinadas épocas del año, y otras tantas, las reparaciones que con el paso de los años se han tenido que realizar, pero siguen siendo orgullo de los capitalinos y excelentes soluciones a las comunicaciones viales.





