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Club Sherezada en su estado actual, lejos de sus gloriosos momentos.

Club Sherezada en su estado actual, lejos de sus gloriosos momentos.

Este era un club, un centro nocturno, un night club de antaño, muy visitado y ciertamente preferido por los jóvenes habaneros desde finales de la década del 50 de pasado siglo, que lo distinguían por ese místico ambiente de Las mil y una noches que lo definía, por ese sentarse sobre cojines en el piso a la usanza árabe, por su siempre excelente propuesta artística, y por supuesto por el amplio y bien balanceado stock de bebidas y licores, que forma parte de una construcción considerada una joya de la arquitectura cubana: el edificio Focsa.

Su esplendor original duró hasta marzo del año 1968, cuando la llamada Ofensiva Revolucionaria ordenó el cierre de ese tipo de establecimientos (hasta en el propio poder del estado), y estableció una virtual y muy férrea ley seca, por razones nunca bien aclaradas, pero que denotaban que el divertirse, el tomarse un trago no era de revolucionarios…

Esa etapa, unos dicen que gris, y yo diría que negra, duró aproximadamente hasta el mes de julio de 1970: nuevamente comenzaron estos lugares a abrir sus puertas, pero les puedo asegurar que ya nada volvió a su estado primigenio, y uno de los que más sufrió deterioro y quebrantamiento fue lamentablemente el Scherezada, proceso que dura hasta nuestros días.

Hoy solo tiene a disposición de los que quieren tomarse un trago o una cerveza un área exterior, aunque bajo techo, dotado de cuatro mesas, con cuatro sillas cada una y una muy pequeña barra, como puede observarse en la imagen que ilustra este comentario. Expende bebidas en las dos monedas que circulan en el país, el peso cubano y el peso cubano convertible, así como cigarros y algunos alimentos ligeros, productos todos con el mismo rango de precios que rige en establecimientos de más nivel, aunque parezca increíble, y que por cierto son bastante altos.

Puede verse allí alguna concurrencia los días cercanos a los de pago en los centros estatales, pero bastante desolados (como en la foto), cuando los amantes de las bebidas espirituosas están carentes de liquidez.

Es un típico bar frecuentado por cubanos sencillos, comunes y corrientes, al que el turista puede acudir también con toda tranquilidad, sin que haya nada que se lo impida o restrinja.

Dirección: Calle M, entre 17 y 19, El Vedado, La Habana.

Teléfono: (537) 8323042


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