
Piano-bar Maragato
Este sitio, que es una instalación del habanero Hotel Florida, va elevando su popularidad como un buen lugar, como un punto a visitar si está en busca de diversión nocturna en la capital cubana.
Debo decirle que este inmueble, como tantos otros de nuestra ciudad, está cargado de historia; fue construido en fecha tan lejana como el 1836, y entre sus paredes se alojaron desde personajes de la nobleza, como el Conde de San Ignacio, y José Eugenio More, otro acaudalado Conde y Grande de España.
Sin embargo, unos años después, en 1885 Don José Dobano decide convertirlo en un hotel, lo que requirió de unaserie de modificaciones para hacerlo compatible con la demanda de comodidades que requería el cliente norteamericano y europeo, fundamentalmente. Hoy día, la necesidad de alojamiento que marca el crecimiento del turismo en la Isla determinó su rescate y actualización constructiva, y es una instalación muy reclamada por los visitantes.
Pero ahora quiero hablarles de Maragato, que fue uno de esos bármanes paradigmáticos de la capital cubana, uno de esos alquimistas que hicieron las delicias de los amantes de los cócteles en las primeras décadas del pasado siglo XX. Dicen las crónicas de la época que Maragato, con su liturgia mágica, convertía los alcoholes en regalos para el espíritu, y que eran memorables los Cuba Libre, Daiquirí, Saoco, Presidente, así como los clásicos internacionales como los Jack Rose, Martini o el Scotch-on-the Rocks, preparados por sus hábiles manos. No es casual, que en aquella época, el famoso Albert Stevens, el calificado barman del hotel Waldorf Astoria, de Nueva York, no sin cierto resentimiento comentó: "Durante los últimos años, muchos turistas norteamericanos descubrieron en La Habana que sus ideas con respecto a la confección de cócteles eran muy limitadas. En otras palabras, aprendieron de coctelería." Por supuesto, entre quienes hicieron posible esto, entre los que convirtieron la mezcla en un arte, estaba Maragato.
Hoy, en el Piano Bar que lleva su nombre usted podrá degustar esa rica coctelería que él promoviera años atrás, porque un cóctel aviva la cordialidad humana, siempre que se beba con moderación y mesura. O como decía, muy certeramente un muy serio estudioso de estos temas, "beber es una variante de la educación, y hasta de la cultura".
Ya lo sabes, en el Piano Bar Maragato, usted podrá pasar horas muy agradables, disfrutando de la mejor música, y refrescando con su amplia gama de cócteles, como antaño los confeccionaba magistralmente, Maragato.





