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Pork ribs

Pork ribs

Fue, en otros tiempos, uno de los mejores restaurantes de comida típicamente criolla que había en la capital cubana: su cocina era distinguida en la preparación de platos que tienen como base la carne de cerdo, ya sean la jugosa pierna asada, las masitas de cerdo fritas o los crujientes chicharrones. También era famoso su bar, por la variada coctelería que ofrecía, destacándose por los cócteles netamente cubanos que preparaban sus bármanes.

Además gozaba de una privilegiada ubicación, en la intersección de las calles 21 y K (detrás de la heladería Coppelia), muy cerca de la célebre Rampa capitalina, con su constante ir y venir de jóvenes, a cualquier hora del día o la noche, por lo que el establecimiento era muy frecuentado por esos noctámbulos de paso, por artistas y técnicos de los también cercanos estudios de la radio y la televisión, así como de salas teatrales y de espectáculos muy próximas.

Hoy el panorama no es el mismo; el centro gravitatorio capitalino se ha desplazado más hacia el área de municipio Playa (en muchos aspectos, como sus novedosas capacidades hoteleras y de alojamiento en general), y en otros hacia La Habana Vieja, que cuenta con múltiples ofertas para los turistas.

La categoría gastronómica del restaurante ha descendido por todo esto, es menos visitado, pero el bar, sin llegar a ser lo que era, mantiene una buena oferta de bebidas y licores, en un ambiente tranquilo y relajado en las cálidas tardes y noches habaneras. Eso sí, la coctelería de La Carreta, como decía un dramaturgo amigo mío, "ha hecho mutis por el foro", está casi extinguida (y en peligro de desaparición). Puede pedir un mojito, un cuba libre, un cubata, un ron collins, pero no mucho más allá, no por falta de pericia del barman de turno, sino más bien por la eventual carencia de otros componentes. Las cervezas nacionales, y alguna importada, el ron light, ligero o blanco, los refrescos y jugos son los productos que ocupan las principales posiciones en la carta del bar, y son muy demandados por los clientes habituales y ocasionales del lugar.

Un barman de La Carreta también me comentaba hace unos días (y creo que no le falta razón), que la demanda de cócteles ha descendido también por parte de los turistas, o tal vez sería mejor decir, por el gusto y las preferencias que tienen los que actualmente visitan la Isla, que obviamente tienen menos categoría y solvencia si los comparamos con los que otrora lo hacían…

No obstante, si está cerca de 21 y K, y quiere refrescar o humedecer su garganta con alguna bebida espirituosa, acérquese al Restaurante Bar La Carreta, que seguramente saldrá complacido.


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