
Fría y deliciosa cerveza en La Taberna la Muralla
La Taberna La Muralla, inaugurada en el año 2003 y ubicada en una esquina de Plaza Vieja de la Habana, está considerada como una de las mejores cervecerías de Cuba. Su sede es una amplia mansión colonial del siglo XVIII, en la que se fabrica cerveza clara, oscura y negra.
El proceso de elaboración es completamente natural y ocurre dentro de la misma sede, la cual cuenta con una majestuosa barra de madera donde los clientes pueden comprobar la calidad de este líquido, que por cierto, es óptima.
Amplias mesas de madera con bancos en sus extremos, se encuentran distribuidas en su interior, los servicios continúan en su vasto portal colonial y ocupan un segmento de la plaza, con mesas más pequeñas que tienen en su centro un parasol. Estas son las preferidas de los clientes, pues allí disfrutan de la luz y del aire fresco, junto a una privilegiada vista de la plaza.
Además de su cerveza artesanal, la taberna ofrece una variada carta con platos criollos y de la cocina internacional. Son sugerencias de la casa el bistec de cerdo con viandas fritas y arroz moro; el delicioso tasajo cubano; el chilindrón a la cerveza y las brochetas de carne salteada con vegetales. Resaltan además el Sartén Cazador (carne de res con cerdo) y el Sartén Pescador (langosta, pescado, y camarón, acompañados de salsa de queso).
Existe la tradición de servir a los clientes, como cortesía del establecimiento — justo una hora después del cañonazo de las nueve — el ajiaco La Muralla, plato preparado en su cocina e inspirado en este famoso sopón cubano.
La sede es altamente frecuentada todo el año, pues además de la gran calidad y variedad de sus ofertas, resultan muy atrayentes los tubos dispensadores de cerveza (oferta exclusiva), que el cliente puede manejar a su antojo y extraer con sus manos el líquido de su interior.
Desde cualquier ángulo de la plaza vieja, sobresale la taberna La Muralla. Su parrillada — que ocupa un extremo del portal — exhala constantemente humos de olores exorbitantes. Cualquier persona que ponga sus pies en este lugar, no resiste la tentación de sentarse a saborear uno de sus platos, acompañados de una jarra o tubo de cerveza, producto de la casa.





