
Restaurante "Divina Pastora".
Por la constante amenaza de los corsarios y piratas, o previendo el ataque de otras potencias coloniales, como Gran Bretaña o Francia, la Corona Española decide desde fines del siglo XVI guarnecer severamente, con un eficaz sistema defensivo a La Habana, sobre todo su acceso marítimo principal a la llamada bahía de Carenas.
Emprende esa misión el ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli; así construye el Castillo de los Tres Reyes del Morro entre los años 1589 y 1630, emblemática fortificación cubana que se extiende sobre la alta rivera del canal de entrada a la rada habanera.
Uno de sus principales elementos ofensivos o disuasorios eran las baterías de cañones emplazadas en distintos planos de la fortaleza, que fueron ubicadas con posterioridad a la ocupación de La Habana por las fuerzas inglesas en 1762, cuando quedó en evidencia la vulnerabilidad de la villa de San Cristóbal. La posición estratégica que tenían estas armas les permitía defender positivamente a la ciudad y su puerto.
Así en nivel inferior y por la parte que da a la bahía fueron ubicadas las baterías más potentes de la plaza: del Sol (con un total de 12 cañones); los Doce Apóstoles (con 12 piezas de a 36) y La Divina Pastora, con 14 piezas artilleras.
Un buen número de estos cañones, que fueron fundidos en Barcelona en el siglo XVIII, puede usted observarlos en sus emplazamientos, y hoy siguen custodiando simbólicamente este baluarte, y muestran orgullosos su vistosa decoración de escudos en altos y bajos relieves, cada uno con su nombre labrado en el antiguo metal.
El restaurante la Divina Pastora está en el mismo lugar que ocupara la batería de igual nombre, al pie de la fortaleza de La Cabaña y al lado del Castillo del Morro.

Música fresca y atmósfera agradable en el restaurante “Divina Pastora”, Ciudad de La Habana, Cuba.
Si los cañones tenían una ubicación estratégica entonces, hoy desde sus mesas, o desde el bar, se tiene una inigualable vista de la ciudad, pero sobre todo desde el área de la terraza, infinitamente más agradable que su interior.
La carta internacional del restaurante, privilegia los productos del mar, con buena elaboración y presentación de los pescados y mariscos, que mantienen un nivel de calidad adecuada, mientras que su oferta de vinos no es muy abundante pero es eficaz.
Visitando La Divina Pastora creará un contacto directo con la historia original y con las leyendas, lo que le permitirá evocar épocas lejanas, tejiendo su propia aventura, y donde a la par podrá disfrutar del susurro de las olas a sus pies, y atrapará para el recuerdo las más bellas imágenes de La Habana, viviendo el pasado desde el presente.





