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La Zaragozana, restaurante cubano fundado en 1830.

La Zaragozana, restaurante cubano fundado en 1830.

La casa ostenta con orgullo el blasón de antigüedad, pues fue fundada en 1830 por los Curray, una familia española afincada en Cuba, y debe su nombre al un enorme óleo que adornaba la pared central del establecimiento que plasmaba el sitio de la ciudad de Zaragoza, en el suroeste de la península, muy cercana a territorio francés.

Disfruta el local de una excelente localización, en la Avenida de Bélgica nº 352 (también conocida como Monserrate) entre Obispo y Obrapía, en el municipio Habana Vieja; su cocina y servicio conjugan tradición, gusto e historia, y son capaces de satisfacer a comensales de cualquier parte del mundo, pero en particular a los españoles, pues en su carta están las principales recetas de la famosa culinaria ibérica, con su amplísima variedad de platos que tienen como base pescado, langosta, gambas, cerdo, ternera y pollo.

Los ancestrales Garbanzos Fritos con Chorizo, las inigualables paellas, la formidable Fabada Asturiana, los mariscos en diversidad de formas, son platos estrellas del Restaurante La Zaragozana, que usted puede degustar en un ambiente acogedor, enriquecido y redecorado con gallardetes, pañuelos, imágenes de famosos futbolistas que han sido donados por su clientela, que tiene un alto estándar de repitencia por la calidad indiscutible de su oferta gastronómica. El local actualmente muestra un estilo, un ambiente que pudiera considerarse como el de un “Colmao” español, con divisiones en la zona central, muchas inspiraciones hispanas y hasta alguna arcada morisca; su mobiliario lo integran mesas y sillas de madera dura, exquisitamente torneadas, y una barra dotada con banquetas altas.

Las referencias históricas orales recogen que la familia Curray se decepcionó con la clientela que llenaba su local, básicamente integrada por comerciantes y proveedores, pues estimaban que un restaurante de lujo era el lugar idóneo para cenas familiares, y no era el sitio para desarrollar debates y negociaciones mercantiles. Así las cosas, los Curray llegaron a repudiar a su propio restaurante “La Zaragozana”, hasta el extremo de calificarla, de forma despectiva como una “fonda”, un lugar para comer de baja categoría.

La familia Curray, ya en el siglo XX, concretamente en 1954, y tratando de materializar ese paradigma gastronómico con el que soñaban, inauguran otro restaurante, al que bautizan precisamente como “1830”, que fue el año de apertura de “La Zaragozana”.

Entre otras facilidades cuenta el restaurante con un reservado, finamente adornado, con aforo para 15 personas, el bar dispone de igual número de banquetas, mientras que su salón puede acoger a 120 comensales.