
Paladar "La Esperanza Mayo"
Si leyó ya la introducción o primera parte de este tema, creo que ya tiene elementos para continuar enriqueciéndose con más información. Si no lo ha hecho, lo invito a que lo haga en esta misma página, en el vínculo correspondiente.
Lo primero que le cuento es que la competencia que muchos Paladares le han hecho a la gastronomía estatal es significativa, como para tener en cuenta, sobre todo si analizamos las condiciones comparativas desventajosas en las que operan estos establecimientos. Creo que muchos se han impuesto y han ganado esta porfía porque ofrecen lo que busca cualquier cliente: buen servicio, excelente relación calidad-precio, exclusividad, amplitud de ofertas, entre otros atributos.
Otros lo han hecho por otras muchas razones, pero sobre todo porque de alguna forma no son tan independientes del Estado, y le tributan al mismo, aunque esta afirmación le parezca atrevida. Me explico.
En una sociedad como la cubana, en un sistema policíaco como este, ¿puede concebirse que la Reina Sofía, de España, cuando visitó nuestra capital, asistiera a un paladar habanero (La Guarida en este caso), con su lógico séquito, y que ese local no haya estado "tomado
previamente" por los servicios especiales del estado cubano? ¿Y qué opina entonces de la asistencia del ex presidente norteamericano Jimmy Carter como un comensal, y de su numerosa comitiva, al Paladar "La Cocina de Lilián" durante su estancia en La Habana?
Además, y ya pensando en las visitas frecuentes de empresarios y corresponsales extranjeros radicados en Cuba, con toda la información
de todo tipo que estas personas manejan, y que son clientes habituales de estos y otros Paladares, con información que seguramente es
demandada y bien recibida por esos servicios gubernamentales ya aludidos, ¿qué imaginaría Usted?
Si la reglamentación para estos establecimientos claramente dispone que tengan solamente 12 sillas para los comensales, ¿cómo pueden casas como las nombradas (aunque no sean las únicas), contar hasta con varios salones, y un número superior a los asientos normados? ¿Lo
lograrán a partir de sobornar a los inspectores estatales (cosa que es demasiado frecuente como para que sea una novedad), o porque pagan con las facilidades de otros servicios que brindan al sistema?
Otro dato curioso que sustenta mi punto de vista: más de una de las casas que acogen estos Paladares, son propiedad de familiares de
grandes figuras políticas del gobierno, de sus "dirigentes históricos", o de otras personas estrechamente vinculadas a ellos. Por ejemplo, la mansión donde radica actualmente "La Cocina de Lilián", como por casualidad, fue donde vivió, hasta su "fuga" aérea de Cuba, el General Rafael del Pino.
Les cuento todo esto, y les doy estas informaciones, no para desestimular su asistencia a estos restaurantes, por el contrario,
pues seguramente saldrán muy satisfechos de la mayoría, sino para que tengan la debida precaución y no hablen más de lo debido, pues donde menos lo imagine puede haber una cámara oculta o un dispositivo de escucha prestos a captar conversaciones ajenas, y eso, como decía mi abuelo, es de muy mala educación...





